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¿Quién maneja la infra? – El camino entre sysadmin y SRE

Desde que existe el sistema binario, se ha usado programación y desarrollo como sinónimo de tech y como consecuencia, si trabajabas en el sector eras desarrolladora o programadora. Ese mundo maravilloso de aplicaciones complejísmas, repositorios eternos y gente picando código completamente concentradas, mirando la pantalla con un aura de genios está genial. Lo que pasa es que esa percepción tiene un fallo: el mundo fantástico no está construido en el aire, las aplicaciones no flotan en el éter y los despliegues no fluyen en la nada. Todo eso está sobre los hombros de una infraestructura. O dicho de otra forma, la programación y el desarrollo solamente son una parte de tech, la copa de un árbol que sobrevive gracias a un tronco y un complejo sistema de raices que lo mantenen en pie, aunque muchas veces se nos olvide.

Los perfiles de infraestructura han sido los que más han evolucionado en los últimos años, cambiando de forma casi radical su manera de trabajar e incluso su nombre pero, siguiendo la costumbre de ignorar a la sysadmin que anda cambiando cables en un CPD, no se habla mucho de ello. Este “aislamiento” de la gente de infraestructura no es nada nuevo y tiene unas costumbres muy arraigadas, sobre todo teniendo en cuenta lo joven que es el sector. En este post hablaremos sobre cómo era el perfil de infra hace tan solo diez años, qué factores han contribuido a los cambios que ha sufrido y también cómo y sobre todo, por qué ha ido evolucionando de una manera tan radical hasta llegar al día de hoy.

BOFH – el glamour de tech me toca el pie

Al princpio de este post tenéis un timeline que habla de la implementación de algunas de las herramientas y conceptos que han contribuido a la completa evolución del perfil de infraestructura en los últimos años pero vamos a volver por un momento a la época anterior, cuando los dinosaurios poblaban la tierra y le poníamos nombre a nuestros servidores porque iban a estar con nosotras toda la vida.

Como ya he comentado al principio, el mundo del desarrollo y programación ha ido abriéndose paso en los últimos años y a día de hoy no podemos imaginarnos la vida sin él. Está en todas partes y prácticamente todas las empresas e instituciones necesitan la ayuda de la tecnología para funcionar. Evidentemente esto exige crear aplicaciones y webs cada vez más complejas y modernas y… desplegarlas en algún lado, claro.

Allá por 1991, cuando Linus Torvalds lanzó Linux al mundo, el trabajo de la gente de infraestructura era variado y caótico. A excepción de algunas personas que conseguían labrarse una carrera en el plano más “elitista” de tech como ingenieros de redes o arquitectos de sistemas, la mayoría de gente seguía un camino diferente: mantenían la infraestructura de una empresa, administraban los equipos, daban soporte a los usuarios y también llevaban a cabo las tareas relacionadas con la microinformática. Vamos, trincheras y barro.

Era un trabajo exigente, estresante, mal pagado, poco agradecido y que requería un enfoque más hosco para poder sobrevivir. De ahí surgió el termino BOFH, Bastard Operator From Hell. Creo que todas podemos hacernos una idea de lo que era actualizar la infraestructura de toda la empresa, mantener el CPD (con una carga física considerable), hacer guardias y apagar fuegos constantes, dar soporte a usuarios (que a veces tenían un conocimiento tecnológico negativo) y a la vez intentar que las desarrolladoras no rompan nada con sus despliegues. La fama de personas con mala hostia y antipaticas empezó a ser la bandera de las sysadmins de la época. Nadie quería hablar con sistemas pero a la vez las necesitaban constantemente. Nadie quería pagar a sistemas pero no podían no hacerlo. Nadie entendía exactamente qué hacían en la oscuridad del CPD ni por qué constantemente estaban hasta las narices de la gente, sus intereses parecían estar en dirección opuesta a los intereses de las desarrolladoras (y eso era verdad).

El carreer path de una sysadmin estaba bastante delimitado y no era muy extenso:

  1. Soporte y atención al cliente de nivel bajo
  2. Soporte y atención al cliente + tareas de mantenimiento de sistemas
  3. Soporte y atención al cliente + tareas de mantenimiento + soluciona-problemas de infra en general.

Y ahí se quedaba la cosa. A partir de que consiguieras que te nombrasen sysadmin senior ya no tenías ningún sitio al que escalar: sistemas/infra estaba completamente aislado del resto de la empresa y su recorrido era limitado y poco agradecido. Era un trabajo de fontanería y de aguantar a directores de banco histéricos porque no les funcionaba la pantalla cuando en realidad no la tenían enchufada.

“Cuando la empresa se está cayendo a cachos nos preguntamos por qué estamos pagando a la gente de sistemas y cuando todo va bien y no hay ninguna incidencia nos preguntamos para qué les estamos pagando a la gente de sistemas”.

Algo está cambiando: la nube pública y DevOps

Esta separación entre sistemas y los demás, como podéis suponer, poco a poco se volvió insostenible. Era un tira y afloja infinito que solamente generaba fricción y malestar y en última instancia retrasaba y entorpecía el desarrollo del software en su totalidad. Así que poco a poco se empezó a introducir otra forma de pensar y organizar los equipos. En 2003 surgió por primera vez el término SRE (Site Reliability Engineering) y aunque en mi opinión el gérmen como siempre empezó de aquella manera para gente de sistemas (en Google decían que era gente de desarrollo de software que tenía que aprender de operaciones y no al revés), fue justamente allí donde la cosa empezó a cambiar para los perfiles de infra.

Entre 2004 y 2006 ocurrió otra cosa que revolucionó completamente el sector y especialmente la infraestructura: AWS irrumpió en el mercado con una propuesta de nube pública. Después, el pensamiento que ya existía en el equpo de SRE de Google se reflejó y completó con la aparición de la filosofía DevOps que estaba preparándonos para lo que iba a llegar a continuación.

Como podéis ver en el timeline, en los años siguientes surigieron tecnologías esenciales para la infraestructura moderna, y fueron apareciendo casi simultáneamente: Terraform. Ansible, Docker, Kubernetes…todo eso que ahora manejamos en nuestro día a dia como SRE.

Toda esta explosión de tecnologías y de nuevas formas de pensar hizo ver que el antiguo BOFHER / sysadmin por fin podía relajarse: para que una empresa tecnológica pudiera funcionar y avanzar al ritmo que lo estaba exigiendo el mercado, la situación anterior de la gente de infraestructura era completamente insostenible. Urgía eliminar los silos, adaptar los perfiles de infra a las nuevas tecnologías y potenciar la colaboración entre los distintos equipos de ingeniería para que el proceso de releasing funcionase y se asentase sobre unas bases sólidas, escalables y fiables.

La aparición de la nube pública era imparable y (algo que creo que se comenta muy poco) estaba ayudando a dignificar los perfiles de sistemas: de repente ya no eran solo personas que estaban encerradas en un CPD sin hablar con nadie, sino que eran ingenieras, personas que tenían un conocimiento profundo de un gigante como puede serlo AWS y que las que una empresa no podía funcionar.

La guinda del pastel fue la pandemia. Aunque suene mal, el que tuvierámos que encerrarnos en nuestras casas y pasar al remoto aceleró muchísimo la importancia que ya estaba adquiriendo el perfil de infraestructura: resultó que cuando todo el mundo tuvo que frenar en seco, el online era la única solución para que todo no se fuera a la mierda y los únicos que podían proporcionar la infraestructura para lograrlo eran…¡SORPRESA! Esos ogros de sistemas que hasta entonces no sabíamos qué hacían.

Y aunque la gente de sistemas fueron unos de aquellos que no dejaron de salir de casa para trabajar (tenían que hacerlo para poder mantener los servidores de todas las empresas que todavía no estaban en la nube), el mundo pronto se dió cuenta de que a lo mejor, la era de los CPDs en el sótano de la empresa estaba llegando a su fin. La pandemia fue el empujón que necesitaban para migrar a la nube y olvidarse del hierro. De esta manera el perfil de infra no sólo había ganado importancia sino que había diversificado sus posibles especializaciones: el mundo de sistemas quedó dividido entre on premise y la nube.

¿Y ahora qué?

A día de hoy, octubre de 2022 el sector de infraestructura está en plena efervescencia. Aún teniendo en cuenta que el mercado laboral en tech es todo un espectáculo, los perfiles de infra son de los más demandados. ¿Por qué?

Después de todo lo que hemos hablado antes, ahora mismo los perfiles de infra se encuentran en una “fase de transición”. No nos equivoquemos, esa fase puede durar años, e incluso décadas porque los sistemas tradicionales todavía están muy arraigados en muchas empresas y en el sector público pero ¿qué significa esto?

Básicamente significa que ahora mismo tenemos dos grandes grupos de personas encargadas de una infraestructura informática: las sysadmin más tradicionales y personas con un perfil enfocado en infraestructura moderna (cloud architects, DevOps, cada vez más llamadas SRE). Como cabe esperar las sysadmin suelen trabajar en entornos on premise, a veces siguen desarrollando funciones muy transversales (sobre todo si se trata de empresas más pequeñas) echando una mano con microinformática y también con soporte a usuarios. También existe mucha demanda de sysadmins en instituciones públicas y empresas como los bancos que siguen corriendo sobre una infraestructura tradicional.

Por otro lado los perfiles de infraestructura moderna se han ido bifurcando y han ido cambiando de nombre en los últimos años (esto da para un post entero solamente dedicado a desenredar el lío de roles que tenemos ahora mismo en infra). En términos generales, la gente que se dedica a la infraestructura más moderna suele trabajar con la nube pública y utiliza las herramientas que han ido surgiendo en los últimos años (Ansible, Terraform, Docker etc) prestando especial atención a la integración de la filosofía DevOps en su trabajo.

Evidentemente no todo es blanco y negro, también existen empresas que tienen parte de su infra en servidores físicos y parte en la nube así que también existen perfiles mixtos pero estos, en mi experiencia, tienden a adoptar nombres más modernos ¿por qué? En general, aunque suene triste decirlo, se paga más siendo SRE que siendo sysadmin. Como en todo, existen excepciones pero actualmente los perfiles de infraestructura más moderna se demandan en un tipo de empresas concretas (startups, empresas internacionales, empresas tech potentes etc) y eso afecta a las condiciones laborales y el sueldo.

Durante esta transición que estamos sufriendo, muchos sysadmin con años de experiencia se han “reinventado” aprendiendo las nuevas herramientas y la nueva forma de trabajar en la infra moderna y se han pasado a perfiles tipo SRE. Otros muchos se han quedado en sistemas tradicionales. Es por eso por lo que, en cualquier tipo de foro o grupo de infra/sistemas encontramos muchísimo debate, batiburrillo y discusiones. No todos venimos del mismo sitio ni todos trabajamos en lo mismo a pesar de estar en la misma especialidad.

No, en serio: ¿y ahora qué?

A lo largo del último año, algunas personas me han pedido consejo para entrar en el sector o redirigir su carrera desde sistemas tradicionales a perfiles más modernos. Las preguntas siempre son similares: ¿qué es mejor? ¿qué debo estudiar? ¿cual es la diferencia?

Evidentemente esta es una opinión completamente personal pero yo siempre recomiendo enfocarse más en infraestructura moderna y transicionar hacia ella a aquellas personas que están estancadas en su carrera trabajando en sistemas tradicionales. La evolución que está sufriendo nuestra especialidad en los últimos años ha servido para dignificar considerablemente nuestra profesión, ha abierto muchas puertas a nuevas posibilidades y nos ha permitido optar a condiciones de trabajo mucho mejores. ¿Significa eso que los sysadmin han muerto? Ni muchísimo menos: la base de una buena SRE sigue siendo un fuerte background en administración de sistemas y, sobre todo, como ya he comentado antes, la administración de sistemas tradicional está muy lejos de abandonar el sector tecnológico. Aunque en los últimos años muchísimas empresas han pasado a la nube sigue habiendo un gran número de ellas que, o bien son híbridas o íntegramente tradicionales y eso no va a desaparecer a corto plazo.

Lo que yo pretendo haceros llegar en este post es que estamos en medio de una revolución única del rol de infraestructura, ni el pasado es prescindible, ni los perfiles más modernos son una gilipollez. Es necesario aprender de ámbos para convertirnos en unos profesionales más completos, la decisión de si evolucionar en sistemas tradicionales o enfocarse en infraestructura moderna es una decisión puramente personal y no hay decisión mala.

Yo por mi parte, estoy encantada de formar parte de este cachito de tech, que poco a poco, está dejando de ser marginal.

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