Categorías
SysDiario

De 0 a SysAdmina en 8 meses. Parte III: De cuando me puse a hacer mapas mentales y esquemitas de mi recorrido ideal.

He estado muy desaparecida pero tengo excusa. Estas dos semanas han sido una auténtica locura. Parece ser que me va el sadomaso porque, no contenta con haber pasado por un onboarding en remoto en el primer trabajo en IT, decidí cambiarme de empresa un mes después de empezar. ¡Y vuelta a empezar!

Iba a seguir con mi sysdiario este fin de semana pero además Maribel (una de las jefas del nuevo trabajo) me comentó que llegó a mi blog y que le había gustado mucho. Me hizo tanta ilusión que una persona que no me conocía prácticamente de nada hubiera visto mi blog que era la motivación que necesitaba para ponerme a escribir de una santa vez. Gracias, Maribel por darle el empujon a esta vaga 🙂

Como os comenté en mi última entrada, a finales del verano de 2019 ya tenía claro que iba a intentar meterme en Administración de Sistemas Linux, desde cero y sin vaselina así que fácil no iba a ser. Ahora bien, muy bonito eso de decir “Voy a ser sysadmina.” pero ¿Cómo? ¿Por dónde empezar? ¿Qué hacer?

(Antes de seguir una aclaración: yo os puedo contar mi experiencia y lo que me ha servido a mí. Ni de lejos pretendo asegurar que es el camino correcto ni mucho menos el único. Teniendo esto claro, seguimos.)

Lo primero de todo, tenía que tener muy clara la diferencia entre las distintas ramas en las que me podía querer incorporar. Es decir, qué funciones podía realizar una programadora, una manager, una desarrolladora, una devops, una administradora de sistemas…Esta distinción obviamente ya la tuve que hacer en el momento de decidir a dónde iba a dirigirme, pero no está de más recordarla. Teniendo esto claro cogí de la manga a diego y nos sentamos a hacer una lista cutre y muy orientativa de cosas que debía mirar. No tenía que ser una experta ni mucho menos, sino que en la mayoría de los casos debía saber que esas cosas existen, qué son y cómo funcionan en términos generales. Obviamente al principio iba a optar a ser becaria así que nadie me iba a exigir conocimientos extensísimos. La lista quedó tal que así y sigo teniendo esa libreta con la que empecé todo:

Como veis hay un poco de todo: lenguajes de programación, filosofía de desarrollo de proyectos, herramientas y servicios, monitorización…Ahora, un año después, hay cosas que todavía no he tocado y otras que sí he visto y no estaban en la lista. Por ejemplo de un tiempo para acá estoy aprendiendo mucho sobre otras herrramientas de monitorización como Grafana y en los últimos dos meses he podido trabajar con hasta cuatro herramientas de ticketing diferentes que ni siquiera están en la lista. Esto era el primer tiento, un palito al que agarrarme para no ahogarme en la vorágine de conocimientos que se te tiran encima cuando quieres meterte en IT. Era algo a lo que siempre podía volver cuando me sintiese abrumada y pensase que eran demasiadas cosas las que tenía que aprender para empezar en el sector. Al margen de esa lista también le iba echando un ojo a las ofertas laborales y qué conocimientos pedían en ellas y solían coincidir con los de mi lista.

Cabe destacar que esa lista venía después de aprender a usar la consola de Linux. Al querer ser administradora de sistemas Linux evidentemente hacerme amiga de la consola era mi primera meta. Para ello empecé a hacer cursos online como si no hubiese un mañana. En general para todas las cosas que aprendí durante los primeros meses recomiendo muchísimo la plataforma Linux Academy. Por un precio muy razonable tienen una cantidad de cursos muy buena (centrados sobre todo en sysadmin, devops y cloud), ejercicios prácticos e incluso unos servidores de prueba con los que jugar y en los que hacer los ejercicios. Eso sí, todo en inglés (el tema del inglés lo tocaremos un poco más adelante).

Y básicamente así fue, le dedicaba entre 6 y 10h al día a hacer cursos sin parar y a probar algunas de las cosas más sencillas en mi equipo. Al principio elegía los cursos más sencillos y básicos y poco a poco iba subiendo de dificultad. No os creáis que fue fácil, incluso en el nivel más bajo de cursos al principio tenía la sensación de que me estaban hablando en un idioma que no conocía. Las palabras tenían sentido y las frases estaban bien construidas pero muchas veces no entendía un pijo. Allí fue esencial no desistir. Allí también fue cuando diego me dijo que todo tendría sentido más adelante y me fié de él.

Mientras tanto, también empecé a usar Twitter con mayor asiduidad, empecé a seguir a gente interesante del mundo IT y prestar atención a lo que hacían, las charlas que daban, los eventos, plataformas y herramientas que recomendaban…Puede parece una tontería pero ni de lejos lo fue para mí. Conocí a muchísima gente súper interesante y aprendí un montón (a día de hoy sigo haciéndolo). También formé parte por un breve período de tiempo de una asociación de mujeres en la tecnología en mi ciudad y un tiempo después decidí montar yo mi propio grupo para organizar charlas y eventos gratuitos para intentar potenciar la presencia de mujeres en el sector. Eso también me ayudó a buscarme la vida y a intentar liar a gente para dar charlas y talleres ya que yo misma obviamente no tenía conocimientos para ello. Las cervezas después de los eventos también fueron una gran fuente de información y conocimientos.

En ratos libres asistí a todos los eventos interesantes que veía en Meetup. Algunos de ellos no tenían relación directa con la administración de sistemas pero fue importante para mí ir quedándome con los conceptos del sector y ver qué se hacía aunque fuese en otras especializaciones. En algunos casos fui bastante exagerada: en una ocasión me apunté a una charla sobre AWS que luego tenía un workshop práctico. Tenía tanto miedo de plantarme allí y no enterarme de nada y hacer el ridículo en el workshop que hice un curso de 17 horas de AWS Essentials en Linux Academy solamente para poder sentirme un poco más preparada. Finalmente, de las 15 personas que se quedaron para el workshop, solamente eramos dos mujeres: María (devops en AWS) y yo. Los conocimientos que adquirí mientras me “preparaba” estaban bastante por encima de lo que me hizo falta al final.

Por otro lado seguí siendo cotilla y presté atención a todas las conversaciones en grupos de Telegram que tuviesen que ver con IT (hay cientos). En la gran mayoría de los casos no me enteraba de nada, pero cuando había algo que me sonaba a útil lo investigaba o lo preguntaba. En ningún momento de esos 6 meses dejé de sentirme como una intrusa: siempre era la única “no-informática” en los eventos y en las cervezas de después, siempre sentía que iba a remolque y tenía que poner cara de interesante pero en realidad me enteraba de la mitad de las cosas (porque a medida que me metía más en el sector el nivel de las conversaciones subía). Y de nuevo: decidí no abandonar.

Mientras tanto, como digo, seguía con mis cursos y como buena humanista de nacimiento tomaba notas en libretas. Tengo unas cuantas en casa que llené totalmente tan solo durante esos 6 meses de aprendizaje.

Después de unos meses aprendiendo teoría (y un poco de práctica), diego me dijo (con toda la razón del mundo) que también debería empezar a trastear con cosas “en la vida real” así que instalé y configuré mi primera Raspberry Pi y trastee con algún que otro servidor al que tenía acceso. Con miedo y poco a poco, pero sintiéndome muy bien cuando las cosas salían.

También decidí ir creándome una imagen en la red y aprendí a usar Wordpress, montar un servidor con una web y montarla. Así también cree mi página web personal para dejar constancia de todos los proyectos en los que me iba metiendo (www.asiaknt.com). Nada súper complicado pero sí útil a la hora de demostrar que no me quedaba sentada en casa esperando a que me llegara “la gran oportunidad”.

Por otro lado, y este es un tema que daría para una entrada aparte, yo tengo bastante suerte: sé hablar en tres idiomas a un nivel bastante alto. En el caso del sector IT el alto nivel de inglés acabó abriéndome muchas puertas y ofreciéndome muchas oportunidades. No tengo pruebas de ello pero intuyo que también me dio bastante ventaja en algunos procesos de selección como el Bootcamp de Bitnami y las ofertas de empleo. Me sorprendió (y me sigue sorprendiendo) la poca cantidad de gente del sector que realmente habla inglés. Al menos en Sevilla, he escuchado miles de veces eso de “es muy difícil encontrar a alguien con un alto nivel de inglés” y doy por hecho que eso es cierto. Así que si algún consejo podría dar es no menospreciar para nada la importancia de este idioma. Es algo que os ayudaría a destacar enseguida en muchos ámbitos y veces lo dejamos de lado. En más de una ocasión, personas que se encargan de seleccionar candidatos para un puesto han comentado que es mejor encontrar una persona con un inglés alto pero que no controle una herramienta que no al revés. Porque parece que una herramienta la puede aprender a usar todo el mundo (con tiempo y ganas suficientes) mientras que aprender inglés parece una utopía para much@s.

Finalmente, en enero de 2019 vi que en febrero la empresa Bitnami iba a organizar su Bootcamp anual de Docker y Kubernetes. Estaban en mi lista y aunque no tenía ni pajolera idea de nada de eso decidí presentarme. Esa historia da para una entrada entera y será la siguiente. Fue toda una experiencia, os lo aseguro.

Justo antes de que empezara la pandemia (y segura de que todavía no podría conseguir un empleo en el sector) decidí meterme a teleoperadora mientras me preparaba las dos certificaciones que había decidido sacarme y que pensé que me darían el empujón que me hacía falta para poder entrar en alguna empresa: LPIC-1 y Solutions Architect de AWS. No tengo estudios reglados y para mí era una buena forma de “decorar” mi raquítico CV.

Nunca llegué trabajar como teleoperadora porque el día que firmé el contrato declararon alarma nacional (vaya timing, lo sé). Yo seguí estudiando para las certificaciones esperando presentarme cuando todo pasase cuando me llegó mi primera oferta laboral como becaria (en una empresa en la que ya eché el CV hacía unos 3 meses). Como véis, todo fue una mezcla de mala suerte, desastre mundial, inconsciencia (por ir echando CV sin tener nada más que mi formación autodidacta y mis ganas) y un poco de suerte.

Y bueno, esto es en términos generales lo que hice hasta llegar a día de hoy. Como véis no hay misterio ni magia de ningún tipo. Solo perseverancia y constancia. Me encantará leeros y saber qué creeis que fue lo que más os ayudó para meteros en el sector, sobre todo si, como yo , no tenéis formación reglada.

¡Gracias por hacerme compañía y os veo a la próxima, en la tragicómica historia de mi paso por Bitnami!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *